miércoles, 3 de noviembre de 2010


El Real Betis continúa imparable en su larga lucha por conseguir el ascenso a primera división esta temporada. Esta vez el rival fue el Rayo Vallecano que venía a Heliópolis como una gran amenaza debido a su posición en la tabla pero que sin embargo no pudo resistir a la apisonadora verdiblanca. El Villamarín volvió a disfrutar de su equipo en un fin de semana redondo para los aficionados, el equipo y el club. Para los aficionados porque se lo pasaron en grande viendo a su equipo, lo que sumado a la gran goleada encajada ayer por el eterno rival hacen disfrutar aún más a los seguidores béticos. Para el equipo porque ni el Celta ni en su defecto, el Rayo, pudieron conseguir acercarse en la tabla a los de Mel, que se distancian ya a 4 puntos del equipo gallego. Y para el club porque esta semana se dio a conocer una de las fechas más importantes y esperadas de la historia de la entidad, la de la celebración de la Junta Extraordinaria, que promete cambiar por completo las cosas en este club y en especial limpiarlo de toda esa morralla a la que está sometido con el actual consejo.

Hablando ya del partido en sí, el Betis comenzó con Goitia, Miguel Lopes, Miki Roqué, Dorado, Nacho; Beñat, Iriney, Salva Sevilla; Momo, Emana y Rubén Castro. Y el rayo por su parte salió con Cobeño, Coke, Borja Gómez, Arribas, Casado; Michel, Movilla, Javi Fuego, Borja, Trejo, y Delibasic. Así comenzó la primera parte, con un Rayo dominador en el centro del campo y un Betis bien asentado, pero que no conseguía encontrar los espacios entre la defensa vallecana para crear peligro. De hecho, el Betis se asomó en contadas ocasiones a la meta de Cobeño en la primera parte, sin embargo, y esto es lo que diferencia al Betis de Mel del de otros años es que no hace falta crear excesivo peligro para anotar goles. Y así fue, una falta cercana al borde izquierdo del área pero algo escorada fue botada por Salva Sevilla, el balón tocó en Javi Fuego, molestado por Miki Roqué, y se introdujo el balón en su propia portería. El Betis encontraba un premio quizás algo excesivo para el partido que estaba disputando pero que le sirvió para afrontar el encuentro con mucha más tranquilidad e irse al descanso con la ventaja en el marcador.

En la segunda parte el Betis salió decidido a poner tierra de por medio y sentenciar cuanto antes el partido para no pasar apuros. Como ya hiciera en Salamanca, el conjunto de Mel supo estar seguro y tranquilo atrás y esperar su momento lanzando contras peligrosas en las que Emaná y Rubén Castro ponían en serios aprietos a la defensa rayista. Fruto de uno de esos contragolpes llegó el 2-0. La pelota se le quedaba en la frontal del área a Beñat, que tenía en la derecha solo a Rubén pero que confía muchísimo en su disparo desde media distancia y es que no es para menos. El vasco le pego fuerte y colocada, pegado al palo derecho del portero madrileño que veía como entraba el balón sin poder hacer nada. Poquísimo después llegaba otro ataque bético. El Betis arriba tiene dinamita y esto queda de manifiesto cuando se ponen a tocar. Una gran jugada entre Rubén y Salva Sevilla dejaba a este en clara posición para poner el tercero pero el balón se le fue un poco y no llegó, pero ahí estaba el canario para remachar y situar la goleada en el marcado. Soberbia la temporada del delantero canterano de Las Palmas.

Con el 3-0 el Betis estaba como pez en el agua, tocando y moviendo la bola al son que marcaba Beñat, Salva e Iriney. Dejando que los destellos individuales los pusiera Emaná y buscando a Rubén para que aumentara la cuenta. Así transcurriría los 20 minutos que restaban de encuentro, en el que el Rayo tiró de orgullo y casta para intentar maquillar el resultado, y pudo hacerlo si no fuera por un par de intervenciones de Goitia de mucho mérito. En una de las muchísimas cosas que Mel ha cambiado de este equipo son las ganas y la ambición del conjunto, que pelea hasta el último segundo independientemente del resultado y uno de los destacados en esta labor es Rubén. El canario siempre quiere más y hasta el último suspiro no paraba de intentarlo, hasta el punto de que fue objeto de penalti por medio de la defensa rayista y que el colegiado no dudó en decretar. Desde los once metros ya sabiamos quien iba a ser el ejecutor de la pena máxima, lo que no sospechaban las pobladas gradas del Villamarín era la forma en la que lo lanzaría. Quien si no, Achille Emaná hacía las delicias de todos los béticos presentes colocando el balón dentro de las redes a lo "Panenka". Magistral, sublime, espectacular, sensacional, extraordinario...estilo Emaná. Al fin y al cabo una manera más de transformar un penalti, pero que el guardamete del Rayo David Cobeño no entendió así y se fue a encararse con el africano, que tuvo que ser separado para no llegar a mayores. Mal enemigo se buscó el ex sevillista, buscando una trifulca absurda. El resultado era 4-0 y por momentos el Betis dió la sensación de ganar andando, suponemos que esto tuvo más que ver en el "rebote" de los jugadores rayistas que el simple hecho del penalti.

Con esta victoria el Betis es más lider aún, ahora viene Balaidos, una plaza que no se le da especialmente bien al conjunto Heliopolitano, pero en la que de salir victoriosos sería un nuevo golpe en la mesa de un equipo cuyas señas de identidad parecen estar marcadas a fuego, y esas no son otras que el carácter y la competitividad con la que los pupilos de Mel defienden la elástica verdiblanca.





A DESTACAR

Nuevamente la seguridad defensiva de la que ha impregnado Mel al equipo y en la que jugadores como Chechu Dorado, excelsa su temporada y Miki Roqué, cada vez más asentados, está siendo piezas claves.

En la medular que decir de Iriney. El brasileño se está marcando un arranque ligero increible y con su actitud, trabajo y entrega ayuda y de que manera que los Emaná, Beñat, Salva Sevilla o Momo tengan muchísimas más libertad.

Por última destacar también el completísimo partido realizado por el camerunés Achille Emaná. El de Yaoundé que tantas críticas suele recibir y con bastante razón, porque tiene un potencial que muchas veces no explota, si estuvo a la altura ante el Rayo, mucho más solidario, trabajador, constante y con su infinita calidad que ya conocemos y que pudimos ver a lo largo del partido, en especial en la última jugada.

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